Un cigarrillo en el andén.


Esta mañana hacía frío. Salí al exterior de la estación a echar el primer cigarrillo del día mientras esperaba el tren que llevaría a Madrid a quien, durante casi tres últimos meses, no me ha dejado ni un solo momento.

Breves minutos después, tras la despedida, el tren inició lentamente su marcha y recordé algo que me entristeció por unos segundos. Era metafórico pero se me vinieron a la mente unas palabras que escribía hace ya unos meses:
"Te montaste en un tren y yo quedé en el andén. El tren era sin retorno."

Inmediatamente volví a la realidad y me tranquilicé. Era distinto, porque aunque quedaba solo en el andén yo sé que ahora si habrá retorno y, a pesar de la separación, no estaré solo. Ella no me dejaría por nada, me lo ha demostrado durante casi medio siglo. He tardado mucho tiempo en valorarlo.

He tomado un café y consumido otro cigarrillo. Son las siete de la mañana y me apetece ir a casa a acostarme. Esta noche apenas he dormido a causa de mis pesadillas.

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