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Los bebedores

Esta noche, al salir del estudio, me apetecía tomar una copa pero pasé de largo por Bar Gijón, sin mirar. Busqué un nuevo local, algún sitio en el que me sintiera anónimo, desconocido y lo encontré. No había Brugal y me tuve que conformar con un Negrita. En la esquina opuesta, dos bebedores hablaban de fútbol con el tabernero, que hacía caso omiso a la televisión que en ese momento mostraba a Zapatero dedicándose a sí mismo mil lindezas, sin perder la sonrisa de muñeco de polichinela.

...

NB.- Un
comentario me ha hecho reservar el final de lo que sólo era una anécdota directamente en "el baul de los recuerdos".

El canto del gallo

La pasada noche, he dormido de forma intranquila. Me asaltaba la imagen de un gallo cantarín, insistente y alborotador. Abría los ojos y la mas absoluta oscuridad invadía mi estancia. Al volver a cerrarlos se hacía la luz y volvía aparecer el gallo encaramado en la floresta, con su estridente "kikiriki". Estaba malhumorado porque quería descansar. Era imposible, el gallo volvía aparecer una y otra vez y sus cantos eran cada vez más desagradables. Tuve que levantarme y ya despierto miré el reloj; eran las seis de la mañana.
Mientras tomaba mi primer café he vuelto a recordar mi sueño intentando interpretarlo o al menos encontrarle algún sentido.
Decidí al fin darme una ducha e irme a mi estudio, donde he permanecido la mayor parte de la jornada. Un día muy positivo pero sigo sin saber que quería el dichoso gallo.

Pasado a limpio


He pasado al "baul de los recuerdos" todas las reflexiones de estos días. Eran como simples notas en servilletas de papel que una vez "borradas" han conformado una página más de mi vida. He tirado las hojas del calendario.

Ilustraciones



EL YUGO


Me unciste con tu beso
de joven primavera,
en otoño pretérito,
de yugo electrizante,
con mis lágrimas secas
de sales y de agua
pero con sangre tanta
que quise responderte
y tu no me dejaste
porque temiste acaso
que algo reviviera
y pudiera abrazarte
y pudiera quererte
y al final te perdiera.

Tú el yugo y yo el uncido.
Te amaré eternamente
aunque tú no lo quieras.

(15.04.99)

 
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