MORENO AMOR, PROSPECCION Y AVENTURA.

Manuel Vaz-Romero Nieto
Académico – Crítico de Arte


Estamos ante la última obra de este artista, que siempre nos sorprende. Una obra elaborada con primor y lentamente gestada, que exhuma pensamientos y muestra destellos de ideas y conceptos. Una obra, que emerge sobre la corteza de un sugestivo surrealismo, de doble lenguaje, simultáneamente amasado con los mimbres de un constructivismo que no dudo en llamar disociado. Porque radica en la fragmentación del espacio, la división de planos y la repetición de símbolos, que pululan sin cesar por todos los poros de sus lienzos, nimbados de colores de gran poder sígnico.

Ángel María, que es un autodidacta nato, siempre Se ha mostrado como heterodoxo y vanguardista, a contrapelo dc cuanto se acuesta en la repetición de lo de siempre, manido y archiconocido Innovador pertinaz, logra comunicarse con el espectador a través del pensamiento y la reflexión, siguiendo la máxima de Leonardo, que nos advierte que la pintura es una cosa mental. Y, a la vez, hace suya la frase de René Berger, quien afirma que la obra de arte es un texto que hay que saber leer. Finálmente, asumirá la aseveración de Peter Handke, que asegura que el artista, ante todo y sobre todo, es un simple investigador.

He aquí el triple parámetro por el que se mueve la pintura de nuestro expositor, hábil constructor de elementos rumiados a través de una tensa cavilación, que se colurripia, muchas veces, entre la técnica de la escritura automática, dejando que el pincel discurra por 'a superficie del lienzo, y el tránsito, sin titubeos, por un expresionismo con madejas de lineas, rotas y deshilvanadas, subterráneas sensaciones y alborotadas expresiones estéticas. Lineas que, invariablemente, siempre se visten con la coraza de un dibujo, seguro y bien timbrado. Líneas formando círculos, rectángulos, cuadrados en una geometría de hermoso diseño y tenso perfil.

Y hay un parámetro más que añadir a su pintura; es decir, el arrebato metafórico, de muchas de sus propuestas plásticas, porque no deja de asomarse, al panorama del arte de hoy, como un fervoroso hortelano del signo y de la alegoría, de la imagen y de la fantasía amasada de estructuras erráticas y siempre excitantes. Estructuras que esbozan, más que definen, insinúan más que narran, y sugieren, por supuesto, más que explican.


Todo cuanto hemos dicho, lo hace carne Moreno Amor, cuando aborda sus series orgánicas, con su laberinto de arabescos inverosímiles y convulsos; sus series de marañas, de dibujo virulento y recio; sus alucinaciones, que hacen referencia a hermosas vidriaras del Medievo; y formulaciones urbanas, con el sello inconfúndible dcl Tápies singular. Y lo materializa, mediante la interpretación de sus abstracciones geométricas, con estilemas deshilachados y erráticos. Y, finalmente, cuando aborda la búsqueda de efectos visuales, a través de formas, ideas y sentimientos.. sin estar ausente el subconsciente, que se lanza, imparable, hacia universos desconocidos...

Esto es para mí la obra y el lenguaje actual de nuestro artista, a quien le gusta hundir su curiosidad, igualmente, por los campos de la introspección, tratando de rastrear los adentros, y no sólo la cáscara de lo visible, en su búsqueda constante de la creación, que es el verdadero fusible del arte; si éste se funde, aquélla se muere. Y Moreno Amor nunca dejará que la creación se muera, porque siente un irrefrenable desdén por la cocina del artista fúncionario, del artesano cansino que se repite hasta la saciedad, y del que sólo produce el camelo que plagia la obra del que triunfó con el marketing de la multinacional.

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